4 things I learned while writing a first draft / 4 cosas que aprendí escribiendo un primer borrador

It is done! The first draft of my fantasy novel, which is the story of a sister and brother who are trying to come to terms with their past while surviving the present in a realm with competing noble houses, secret gifts from the ancestors and an unstable Queen. (You can see a little more about the novel here.) I learned more from writing the first draft than I can put in one post, but I wanted to share some of the more important discoveries while they’re still fresh in my mind.

1. First drafts are about plot and mechanics not pretty writing. It doesn’t matter that chapters 7, 13, 14, and 24 are barely more than key ideas strung together to link the chapters before and after each of them. It really doesn’t. First drafts are where you waste three days making a character walk from point A to point B. It’s where you can write a paragraph where every sentence starts with “she”. It’s also the place to discover that one of your characters is getting older or younger relative to the other characters in each passing chapter because you weren’t sure what age they were in the beginning. This is what the first draft is for. I have a half a dozen scenes that I really love because I wrote them a long time ago, and I’ve been editing and improving them ever since. I also have 12 chapters that are pretty much garbage as far as the writing goes, but it’s okay, because this was the first time I wrote those 12 chapters and I just had to keep going.

The one thing I didn’t let myself do in the first draft was ignore the plot questions and the mechanics of staging the actors. I made my characters cross every field, visit every part of the palace, travel every step through the western woods in this draft even when I didn’t want to. For me, the first draft has been the place to decide how the story would unfold. The pretty words will come later–I hope.

2. Do not indulge every character. Characters are fun. I love to wind them up and see what they will do, but this is treacherous ground. I learned that I cannot afford to sit back and let them show me who they are. Poppycock! If I had done that with every character, I would never have finished the first draft. They’re all drama queens–even the lame boy in the kitchen. I learned that I have to flesh out characters through the details of their actions in each of their scenes, but I cannot give everyone the depth of the protagonists no matter how interesting they are. I made notes about backstory for each one when it occurred to me, but those details will be either a) dropped or b) integrated into their scenes in the next draft.

3. Pick a historical period for reference and stick to it. My novel is set in a world that resembles 11th century India in several ways. At first I was completely confused about the level of development each of the realms would reflect. What did they write with? Would they have intricately woven cloth? How advanced was their metalurgy? It was possible, of course, that things in my imagined world would develop differently from the way they did in our real world’s history, but if they did, I realized I had to have a really good justification for the difference or it just felt unbelievable. So, I became a student of 11th century India and made modifications in the first draft about Ascarya Erde that felt real and appropriate.

4. Magic is more difficult to write than realism. At first, I thought my story would be brimming with magic and that these scenes would be fun to write. The first draft changed my mind. There is magic in the novel, but it is limited to being exercised by non-human characters or being magic performed by humans in a few very particular circumstances. I reined myself in primarily because I was challenged by making my not-magic world consistent and believable. Discovering the rules of magic in this world was more than I felt I could do well. My first draft taught me a lot about my limitations. Even better it taught me that the magic that is most important in this novel is what happens between characters, not the spells, curses or the gifts of the ancestors.

Okay, that’s it for now, Dear Readers. I’m taking a week off and enjoying my family reunion before I start draft two. Look for my next post in June!

 

Espanol¡Está terminado! El primer borrador de mi novela de fantasía cuenta la historia de una hermana y un hermano que intentan aceptar su pasado mientras sobreviven el presente en un mundo de familias nobles en competencia, dones secretos de los ancestros, y una reina inestable. (Puedes ver más acerca de la novela aquí.) Aprendí más escribiendo el primer borrador de lo que puedo poner en una entrada, pero quería compartir los descubrimientos más importantes mientras están frescos en mi mente.

1. En el primer borrador lo importante es la trama y la mecánica de la historia, no la las frases bonitas. No importa que los capítulos 7, 13, 14 y 24 son apenas más que ideas clave puestas juntas para entrelazar los capítulos de antes y después de cada uno de ellos. Realmente no importa. El primer borrador es donde gastas tres días haciendo que un personaje camine del punto A al punto B. Es donde escribes un párrafo donde cada frase comienza por “ella”. Es también el lugar para descubrir que, con cada capítulo, uno de tus personajes se está volviendo mayor o menor en relación a los otros personajes porque no estabas seguro de su edad cuando empezaste. Para eso es el primer borrador. Tengo media docena de escenas que me encantan porque las escribí hace mucho tiempo, y las he estado mejorando y editando desde entonces. También tengo 12 capítulos que son básicamente basura en lo que respecta a la escritura, pero eso está bien, porque era la primera vez que escribía esos 12 capítulos y necesitaba simplemente seguir avanzando.

La única cosa que no me permití hacer en el primer borrador fue ignorar preguntas sobre la trama y la mecánica de la puesta en escena de los actores. Hice que mis personajes cruzaran cada campo, visitaran cada parte del palacio, viajaran cada paso a través de los bosques occidentales en este borrador, aún cuando no quería hacerlo. Para mí, el primer borrador ha sido el lugar para decidir cómo la historia va a suceder. Las palabras bonitas vendrán después –espero.

2. No le des gusto a todos los personajes. Los personajes son divertidos. Me encanta molestarlos y ver que hacen, pero eso es territorio peligroso. Aprendí que no puedo darme el lujo de sentarme a dejar que ellos me muestren quienes son. ¡Tonterías! Si hubiera hecho eso con cada personaje, nunca había terminado el primer borrador. Todos son unos melodramáticos, incluso el aburrido chico en la cocina. Aprendí que tenía que entender a los personajes a través de sus acciones en cada una de sus escenas, pero no le puedo dar a todo el mundo la profundidad de los protagonistas, sin importar lo interesantes que sean. Tomé notas sobre las historias de cada uno de ellos cuando se me ocurrían, pero esos detalles serán descartados o integrados a sus escenas en el próximo borrador.

3. Escoge un periodo histórico de referencia y úsalo consistentemente. Mi novela está enmarcada en un mundo que se parece a India del siglo 11 en diferentes aspectos. Al principio estaba completamente confundida acerca del nivel de desarrollo que cada uno de los reinos reflejaría. ¿Con qué escribían? ¿Tendrían tela con tejidos intricados? ¿Qué tan avanzada es su metalurgia? Era posible, claro, que las cosas se desarrollaran de manera distinta en mi mundo imaginado que en la historia de nuestro mundo real, pero si lo hicieran, me di cuenta que tenía que tener una justificación muy buena para esa diferencia o se sentiría falso. Entonces, me convertí en una estudiante de la India del siglo 11 e hice modificaciones en el primer borrador a Ascarya Erde que se sentían reales y apropiadas.

4. La magia es más difícil de escribir que el realismo. Al principio, pensé que mi historia estaría llena de magia y que estas escenas serían divertidas de escribir. El primer borrador me hizo cambiar de opinión. Hay magia en mi novela, pero es limitada a ser practicada por los personajes no humanos o, en unas pocas circunstancias particulares, desempeñada por humanos. Me controlé a mí misma principalmente porque el reto era hacer que mi mundo no mágico fuera consistente y creíble. Descubrir las reglas de la magia en este mundo era más de lo que sentí que podía hacer bien. Mi primer borrador me enseñó acerca de mis limitaciones. Aún mejor, me enseñó que la magia más importante en mi novela es la que ocurre entre personajes, no los hechizos, maldiciones, o los dones de los ancestros.

Bueno, eso es todo por ahora, Queridos Lectores. Me voy a tomar una semana de descanso y voy a disfrutar mi reunión familiar antes de empezar el segundo borrador. ¡Mi próxima entrada será en junio!

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