“Blood Kin” by Steve Rasnic Tem channels old school American gothic / “Blood Kin” de Steve Rasnic Tem canaliza la novela gótica estadounidense tradicional

blood-kin-9781781081976_hrLooking for an old school American horror story? Blood Kin by Steve Rasnic Tem, published by Solaris Books/Rebellion Publishing Ltd., may scratch that itch if you’re willing to return to greater Appalachia and the well trod world of inbred families, screaming preachers and the vagaries of nature. I don’t often pick up American gothic novels, not because I don’t appreciate them, but because I overdosed on them as a teenager, and I thought I was done with that type of story.

But maybe not.

I’ve been working on two short stories that are smack dab in the heart of this tradition, drawing on the landscapes and humanscapes of my childhood in Missouri. When these ideas erupted, I was annoyed and feeling like I was being pulled into the type of story that I thought I’d outgrown. Then, I read Kai Ashante Wilson’s “The Devil in America“. It greatly impressed me. I think it reignited that tender regard I have for America’s passion, violence, courage and strangeness and pointed toward new literary ground for such stories.

Tem, who won the Bram Stoker Award for this novel, puts several attractive elements out there in the first chapter–a oafish grandson recuperating from drug addiction, a feisty grandmother, a lonely setting, but it wasn’t quite jelling for me. I was distracted by trying to keep family connections straight. I also wasn’t too impressed with the narrator, Michael Gibson, a confused guy who has moved back to Virginia to live with Grandma. He’s conflicted in the beginning, and the possibility that he would do the wrong thing kept me reading, but the novel’s real protagonist is Michael’s grandmother Sadie Gibson.

Michael not only hears Sadie’s stories about growing up in their remote community and how she navigated a world filled with life- and soul-threatening relatives, he feels them. Sadie’s stories become more and more vivid until Michael’s connection to her world feels more solid than his real existence. He understands that this highly tuned empathy is a power they both share–or a curse, depending on how you take it.

As we visit several key events in Sadie’s past through her stories, Michael clearly shifts into his grandmother’s camp, realizing that the troublesome old woman decided to use her power for good, unlike another relative who is known as the preacher. It is this battle between Sadie and the preacher that moves the novel toward its near-apocalyptic climaxes–one in the past and one in the story’s present.

The difference between Sadie and the preacher aren’t only their different moral choices. The preacher has a different sort of power, one that makes it possible for him to suggest action to people that they seem unable to resist. Most of the supernatural elements of the story rely on these invisible powers that have run through the Gibson clan over many generations. But there are a few external signs of magic at work–ancient relatives, a house with rooms and hallways that change configuration and content, and kudzu that grows faster and larger than is normally possible.

Tem marches us through the destruction that surrounds the preacher and young Sadie’s part in combatting his evil up to the time that she appears victorious and the preacher appears to be dead and buried. The story then returns to events in the present day and how Michael realizes the story he is part of is still unfolding like the kudzu that’s covering their house and county in rapid fashion. It seems that the preacher is not yet done with his grandmother or him.

This is a fair story, and the conflicts are well devised, but it is not without flaws. Some characters are introduced but not developed or even discussed later in the book. There is not enough clarity about the preacher’s motivation (Okay, I know he’s insane, but I’m still curious to know more about “his calling.”). My biggest complaint is that Michael, our narrator, doesn’t ever really seem likely to choose the other side, even though that tension could have easily pushed the novel up to another level of tension.

The ending is rushed, but it is open enough that a sequel could be born. Are you listening, Mr. Tem? Even though Blood Kin doesn’t plow any new ground, it is entertaining and fast paced. I would pick up the next one, especially if Michael proves to be as hard to kill as his relatives.

Espanol¿Quieres una historia de horror estadounidense tradicional? Blood Kin de Steve Rasnic Tem, publicado por Solaris Books/Rebellion Publishing Ltd., puede satisfacer ese deseo si estás dispuesto a volver a los Apalaches y el camino trillado de familias endogámicas, pastores que gritan y caprichos de la naturaleza. Normalmente, yo no leo novelas góticas estadounidenses, no porque no las aprecie, sino porque leí demasiadas en la adolescencia, y pensé que ya había leído mi cuota de este tipo de historias.

Pero tal vez no.

He estado trabajando en dos cuentos que están justo en el medio de esta tradición, inspirados en los paisajes e historias de mi infancia en Missouri. Cuando surgieron estas ideas, me irritaron pues pensé estar siendo arrastrada de vuelta al tipo de historia que había dejado atrás. Luego, leí “The Devil in America” de Kai Ashante. Me impresionó mucho. Creo que reavivó esa delicada consideración que tengo por la pasión, la violencia, el coraje y la extrañeza estadounidense y me reveló nuevos terrenos literarios para estas historias.

Tem, quien ganó el Premio Bram Stoker por esta novela, expone varios elementos atractivos en el primer capítulo –un nieto torpe que se recupera de su adicción, una abuela energética, un ambiente solitario– pero no estaba funcionando del todo para mí. Me distraje intentando entender todas las conexiones familiares. Además, no me impresionó mucho el narrador, Michael Gibson, un hombre confundido que ha vuelto a Virginia para vivir con su abuela. Tiene un conflicto al principio, y la posibilidad de que hiciera lo incorrecto me hizo seguir leyendo, pero el verdadero protagonista de la novela es la abuela de Michael, Sadie Gibson.

Michael no se contenta con escuchar las historias de Sadie sobre su infancia en esta comunidad remota y su supervivencia en un mundo lleno de parientes que amenazan su vida e incluso su alma. Michael siente estas historias. Los relatos de Sadie se vuelven tan vívidos que la conexión de Michael con el mundo de su abuela se siente más real que su propia existencia. Él entiende que esta gran empatía es un poder que ambos comparten, o una maldición, dependiendo que cómo se vea.

Al visitar varios momentos críticos de la vida de Sadie a través de sus relatos, Michael se pone claramente de su lado. Se da cuenta que la conflictiva anciana decidió usar su poder para bien, a diferencia de otro pariente conocido como el pastor. Esta batalla entre Sadie y el pastor es lo que mueve la historia hacia unos clímax casi apocalípticos –uno en el pasado y uno en el presente de historia.

La diferencia entre Sadie y el pastor no es solamente sus diferentes decisiones morales. El pastor tiene un tipo de poder distinto. Él puede hacer sugerencias que parecen imposibles de resistir. La mayoría de los elementos sobrenaturales de la historia dependen de estos poderes invisibles que han estado en la familia Gibson por muchas generaciones. Sin embargo, hay ciertos indicios de magia exterior en este mundo –parientes antiguos, una casa con habitaciones y corredores que cambian de configuración y contenido, y kudzu que crece más rápido y más grande de lo que es normalmente posible.

Tem nos lleva a través de la destrucción que rodea al pastor y el rol de la joven Sadie en combatir sus espíritus malvados hasta el momento en el que parece que ella ha ganado y el ha muerto y ha sido enterrado. La historia entonces vuelve al presente. Michael se da cuenta que su propia historia todavía está desarrollándose como el kudzu que rápidamente está cubriendo su casa y su región. Al parecer, el pastor aún no ha terminado con la abuela o con Michael.

Esta es una buena historia, y los conflictos están bien diseñados, pero tiene sus defectos. Algunos personajes son presentados pero no desarrollados o incluso mencionados de nuevo en el libro. No hay suficiente claridad sobre la motivación del pastor (entiendo que está loco, pero quiero saber más acerca de su “misión”). Mi problema principal es que Michael, nuestro narrador, no parece el tipo de persona que escogería el otro lado, aunque esa tensión podría haber empujado la novela a otro nivel de tensión.

El final se siente apresurado, pero está lo suficientemente abierto para permitir una secuela. ¿Estás escuchando, Señor Tem? Aunque Blood Kin no explora nuevos territorios, es divertido y de acción rápida. Yo leería el siguiente, especialmente si Michael termina siendo tan difícil de matar como sus parientes.

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