Media matters: books, reading and the value proposition / El medio importa: libros, lectura y la propuesta de valor

I am plugging along on my WIP and writing the second draft at an appallingly slow pace. On bad days, the only way I can keep my hand to paper or keyboard is to imagine the book at the end. Of course, my number one goal, is to tell a good story, but my number two goal, which is really, really close to the first goal, is to see the story, smell it, and hold it in my hands in the form of a book.

So when I read “Future Reading” by Craig Mod at Aeon, I appreciated his reasoned admiration for the digital book and his Kindle, but what I liked even more was his exploration of why he has returned to reading more print books in recent years. There are some fairly obvious technological reasons for the source of his disillusionment, but there’s more to it that he doesn’t really pin down in the article.

Ebooks are okay by me. I read them, but I do not prefer them to books. Although I read lots of magazines, news and short stories online, the novels I’ve read via Kindle or directly online as epubs were read that way because a) I couldn’t get the printed book easily or b) I wasn’t fully convinced the book was important enough to me to pay more for a printed copy.  But that’s just me. I love books as objects even when it’s my dog-eared and faded paperback copies of The Hobbit by J.R.R. Tolkien or The White Dragon by Anne McCaffrey.

The argument that one form of media is superior to the other is usually silly because, as so many people have already pointed out, each medium has qualities that benefit us in different ways. When I’m on a train to Salt Lake City can I check The Left Hand of Darkness by Ursula Le Guin when it nags at me that I forgot the name of a character? Printed book, no. Digital book, yes. Yet I do not give a friend who loves tales from India an ebook version of Night Train at Deoli: And Other Stories by Ruskin Bond, I give her an autographed copy of the physical book that has been a treasured part of my world for years. And my eyes thank me for picking up a physical book and not reading on a Kindle in bed at night after spending a good part of my day in front of a computer screen.

The real difference between the page and the screen, the one I think Mod was starting to get at, is not simply the relationship we have with the media. It’s the relationship we have with reading itself.

Mod references Marshall McLuhan’s prediction that ‘all the books in the world can be put on a single desktop’ while explaining the attraction of the Kindle as a device for reading books. The primary “value proposition” is the limitless number of the stories we can read, the speed of the online transaction that gives us access to the stories we want, and the, usually, minimal cost. Reading more, faster, for less money is the value proposition. The Kindle is our reusable Big Gulp cup and digital books are the soda fountain.

The technology has enabled us to become greater consumers, but does that potential increased volume of reading mean anything? Are we learning anything more? Retaining anything more? Really saving money? And are we enhancing or deadening the curious and delicate relationship between reading and imagination?

I have to admit that my memory is not terribly great. I forget things. I like to go back to favorite books and reread them because I remember the story in general, but I am aware that I have forgotten some of its messages. I suspect, but have no proof, that less and less of the more and more that we are reading digitally actually makes it to long-term memory. If we trust that checking a text is just a finger-swipe away, why would we reread a page? Why would we think about anything for very long?

Mod also raises important technology questions in his article. How long will I be able to refer to a digital book I’ve read via Kindle? Since Amazon doesn’t seem interested in investing in improvements in the device, how long before it goes the way of the 8-track tape or the CD? And when the technology does evolve, will my digital library migrate seamlessly to the new interface?

As printed book readers we are owners of physical books where ideas are made manifest through our ability to read the printed page. As digital book readers we are consumers who can, for now, access digital stories and other information that we trust is not altered now or in the future from the original author’s words, and we own nothing. The access agreement can change as Amazon or any other service chooses.

I hope the gluttonous attitudes that make the value proposition of digital books so attractive make us fat with stories that we not only “consume” but also love and remember. I hope that the inevitable technical changes to come still allow us to access that knowledge. Owning books, if the stories inside are important, is still important to me–not only because I enjoy and value books as cultural objects, but because I can be assured of the authenticity of any book in my possession and access is not an issue.

EspanolEstoy avanzando con la escritura de mi libro y su segundo borrador a un paso terriblemente lento. En un día malo, la única forma en la que logro mantener mi mano sobre el papel o sobre el teclado es imaginándome el libro al final de camino. Claro está, mi primera meta es contar una buena historia, pero mi segunda meta es ver la historia, leerla, tenerla en mis manos en forma de libro.

Así que cuando leí “Future Reading” de Craig Mod en Aeon, aprecié su admiración razonada del libro digital y el Kindle. Pero lo que me más gustó fue su exploración de las razones por la cuáles ha vuelto a leer libros físicos en los últimos años. Hay algunas razones tecnológicas bastante obvias para su desencanto, pero se puede ahondar más en este tema de lo que él lo hizo en su artículo.

No me molestan los libros digitales. Los leo, pero no los prefiero a los libros físicos. Aunque leo muchas revistas, noticias y cuentos en línea, las veces que he leído novelas en Kindle o directamente en línea han sido porque a) no pude conseguir el libro físico fácilmente o b) no estaba convencida de que el libro fuera suficientemente importante para pagar el excedente que cuesta un libro impreso. Pero esto es sólo lo que yo hago. Me encantan los libros como objetos aún cuando se trata de mis copias maltrechas y descoloridas de El Hobbit de J.R.R. Tolkien o de The White Dragon de Anne McCaffrey.

La idea que un tipo de medio es superior a otro es normalmente tonta ya que, como muchos lo han dicho, cada uno tiene atributos que nos benefician en maneras distintas. Cuando, en un tren hacia Salt Lake City, me asalta la duda sobre el nombre de uno de sus personajes, ¿puedo revisar el libro de Ursula Le Guin The Left Hand of Darkness? Con un libro impreso, no. Con un libro digital, sí. Pero, ¿no es también cierto que no le regalo a mi amiga que ama los relatos de la India una versión digital de Night Train at Deoli: And Other Stories de Ruskin Bond? Le doy una copia autografiada del libro físico que ha sido un tesoro para mí por años. Y mis ojos me agradecen cuando en la noche, acostada en mi cama, escojo un libro impreso y no mi Kindle después de pasar la mayor parte del día frente a un computador.

La verdadera diferencia entre la página y la pantalla, la diferencia que Mod estaba intentando definir, no es solamente la relación que tenemos con el medio. Es la relación que tenemos con la lectura en sí.

Mod habla de la predicción de Marshall McLuhan que dice que “todos los libros en el mundo pueden estar en un solo computador” cuando explica el atractivo del Kindle como un aparato para leer libros. La principal “propuesta de valor” del Kindle, y similares, es el número ilimitado de historias que podemos leer, la velocidad de las transacciones en línea que nos da acceso a las historias que queremos, y el costo usualmente reducido de éstas. Leer más, más rápido, y por menos dinero es la propuesta de valor. El Kindle es nuestro Big Gulp reusable y los libros son el dispensador de gaseosa.

La tecnología nos permite convertirnos en grandes consumidores, pero, ¿será que el aumento potencial en la cantidad leída significa realmente algo? ¿Estamos aprendiendo más? ¿Nos acordamos de más? ¿Estamos realmente ahorrando dinero? Y, ¿estamos estimulando o durmiendo esa relación delicada y curiosa entre la lectura y la imaginación?

Debo admitir que mi memoria no es muy buena. Se me olvidan cosas. Me gusta volver a mis libros favoritos y releerlos porque recuerdo la historia en general, pero estoy consciente de haber olvidado parte de su mensaje. Sospecho, aunque no tengo pruebas, que menos y menos de lo más y más que leemos digitalmente realmente llega a nuestra memoria a largo plazo. Si sabemos que podemos revisar cualquier texto con un toque del dedo, ¿para qué releeríamos una página? ¿Por qué pensaríamos en un mismo problema por largo tiempo?

Mod también se hace importantes preguntas tecnológicas en este artículo. ¿Cuánto tiempo podré acceder a un libro digital que leí en Kindle? Ya que Amazon no parece interesado en mejorar el aparato, ¿cuánto tiempo pasará antes que termine con los casetes de ocho pistas o el CD? Y cuando la tecnología por fin evolucione, ¿será que mi librería digital pasará sin problema a la nueva interface?

Como lectores de libros impresos, somos dueños de libros físicos donde las ideas son accesibles a través de nuestra habilidad de leerlas. Como lectores de libros digitales, somos consumidores que pueden, por ahora, acceder a historias digitales y otra información que confiamos es y será fiel a las palabras originales del autor, y no somos dueños de nada. Las condiciones de acceso pueden cambiar según las decisiones de Amazon o cualquier otro servicio.

Espero que las actitudes glotonas que hacen que la propuesta de valor de los libros digitales sea tan atractiva nos vuelva gordos de historias que no sólo “consumimos” sino que amamos y recordamos. Espero que los cambios tecnológicos inevitables del futuro nos permitan seguir accediendo a ese conocimiento. Tener libros, si las historias dentro de ellos son importantes, todavía es importante para mí – no sólo porque disfruto y valoro los libros como objetos culturales, sino porque puedo estar segura de la autenticidad de todo libro en mi posesión y el acceso a ellos nunca será un problema.

Advertisements

Leave a comment

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s