The nice AI theme continues in “Today I am Paul” by Martin L. Shoemaker / El tema de la Inteligencia Artificial buena continúa con “Today I am Paul” de Martin L. Shoemaker

This is the fourth review of the 2015 short story nominees for the Nebula Awards. Spanish translation below by Daniela Toulemonde.

“Today I am Paul” by Martin L. Shoemaker is the third Nebula nominated short story I’ve read this year where the main character is an AI and the story is told via first-person (ha!) narration by that AI. Who knows whether the popularity of this theme was mere chance or a reflection of the growing concern about the rise of the machines, but this AI story, like the other two, features a friendly, helpful intelligence.

In “Today I am Paul” we enter a near-future world where an embodied android provides medical support and care for an elderly woman who is losing her memory. The AI can change its appearance, depending on the degree of information downloaded about the person it’s trying to emulate. This is a comfort to the patient, Mildred, who is drifting in and out of the past and present, seeking out various loved ones to talk to. In the course of a day, the AI emulates Mildred’s son Paul, her deceased husband, her daughter in-law, and her granddaughter, but the number of people who could be emulated via the “emulation net” is limitless as long as data is available.

We are informed that this is a new feature for androids, as is this AI’s empathy subnet, which directs the AI to avoid upsetting Mildred and positively finding ways to comfort her. The two programming nets do not always calibrate. While the AI does a very convincing job of emulating her argumentative son, its empathy net warns the AI that Mildred’s anxiety is increasing, which requires the AI to resolve the competing directives. In this conflicted space, self awareness is born, and the android develops an understanding of its programming, analysis and actions that are separate from the roles it plays. Shoemaker does a good job in creating a character that is no character and any character, but what is specifically outstanding about the story is that it convincingly depicts how the AI’s consciousness seems to inevitably emerge from programming tension. 

I also find Shoemaker’s story touching, and it reminds me of Xia Jia’s story Tongtong’s Summer. Through the AI’s internal analyses of the family members and their behaviors, we see some very tender moments. One of my favorites is the AI’s description of Mildred’s youngest granddaughter, who Mildred no longer remembers.

She loves the outdoors, as I have noted in the past. I have never emulated her, but I’ve analyzed her at length. In many ways, she reminds me of her grandmother, from whom she gets her name. Both are blank slates where new experiences can be drawn every day. But where Millie’s slate fills in a little more each day, Mildred’s is erased bit by bit.

The climax in the story drops into the plot with a bit of a clunk. A sudden fire forces the AI to make a choice where neither course guarantees success as the AI’s programming defines it. Rescuing Mildred may both endanger her physically and upset her emotionally. Only the coldest-hearted reader could fail to feel some empathy for the AI’s situation. But, in the end, it seems the AI’s decision is adaptive. Its future is preserved.

Although I’m still no huge fan of friendly AI stories, Shoemaker demonstrates that intriguing fiction can be found when the human/machine dichotomy evolves.

Thumbs up and 4.85 stars out of 5.

EspanolEsta es la cuarta reseña de los cuentos nominados en 2015 a los Premios Nebula. Traducido al español por Daniela Toulemonde.

“Today I am Paul” de Martin L. Shoemaker es el tercer cuento nominado a los Nebula que he leído este año, donde el personaje principal es una Inteligencia Artificial y la historia se cuenta desde el punto de vista de esa IA con una narración en primera persona (¡ja!). Quién sabe si la popularidad de este tema fue mera casualidad o un reflejo de la creciente preocupación por el avance de las máquinas, pero este cuento de IA, al igual que los otros dos, muestra una inteligencia artificial amable y servicial.

En “Today I am Paul” entramos en el mundo de un futuro cercano, donde un androide encarnado provee tratamiento y cuidado médico a una anciana que está perdiendo su memoria. La IA puede cambiar su apariencia, dependiendo de la cantidad de información que descarga acerca de la persona que trata de emular. Esto es un consuelo para la paciente, Mildred, que divaga entre el pasado y el presente, buscando diferentes seres queridos con quienes hablar. En el transcurso de un día, la IA emula al hijo de Mildred, Paul, su marido fallecido, su nuera y su nieta, pero el número de personas que podrían servir de ejemplo a través de la “red de emulación” es ilimitado, siempre y cuando los datos estén disponibles.

Se nos informa que esta es una nueva característica de los androides, como lo es la red de empatía de esta IA. Esta red la dirige a evitar alterar a Mildred y a encontrar maneras positivas para consolarla. Las dos redes de programación no siempre se coordinan. Mientras que la IA hace un trabajo muy convincente al emular a su hijo argumentativo, la red empatía le advierte a la IA que la ansiedad Mildred es cada vez mayor, lo que requiere que resuelva directivas en conflicto. En este espacio de conflictivo, nace conciencia de sí mismo, y el androide desarrolla una comprensión de su programación, análisis y acciones que son independientes de las funciones que desempeña. Shoemaker hace un buen trabajo en la creación de un personaje que es sin carácter y que tiene cualquier carácter, pero lo que es especialmente destacable de la historia es que representa de manera convincente cómo la conciencia de la IA parece surgir inevitablemente de la tensión de programación.

También me parece conmovedora la historia de Shoemaker, y me recuerda la historia de Xia Jia, Tongtong’s Summer. A través de los análisis internos de la IA sobre los miembros de la familia y sus comportamientos, vemos algunos momentos muy tiernos. Uno de mis favoritos es la descripción que hace la IA de la nieta más joven de Mildred, de quien Mildred ya no se acuerda.

Ella ama el aire libre, como lo he dicho en el pasado. Nunca la he emulado, pero la he analizado en detalle. En muchos sentidos, me recuerda a su abuela, de quien recibe su nombre. Ambas son pizarras en blanco, donde nuevas experiencias se pueden dibujar todos los días. Pero mientras la pizarra de Millie llena un poco más cada día, la de Mildred se borra poco a poco.

El clímax de la historia cae en la trama de manera algo pesada. Un incendio obliga repentinamente a la IA a hacer una elección donde ningún curso garantiza el éxito definido por su programación. Rescatar a Mildred puede ponerla en peligro fisicamente, así  como perturbarla emocionalmente. Sólo el lector más frío podría no sentir cierta empatía por la situación de la IA. Pero, al final, parece que la decisión de la IA es adaptable. Su futuro se conserva.

Aunque todavía no soy muy fan de las historias de Inteligencias Artificiales, Shoemaker   demuestra que se puede encontrar ficción intrigante cuando la dicotomía hombre / máquina evoluciona.

Pulgares hacia arriba y de 4,85 estrellas de 5.

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