China Miéville’s Three Moments of an Explosion is weird fiction you’ve got to work for / “Three Moments of an Explosion” de China Miéville es una ficción extraña por la cual hay que trabajar

Spanish translation below the English is by Daniela Toulemonde.

China Miéville’s Three Moments of an Explosion was bumped up on my to-read list because one of the stories in the collection, “The Dowager of Bees”, was a finalist for the 2016 Locus Awards. Even though “Dowager” didn’t win (See that list here.) I bought the book because I haven’t read Miéville for some time and I really loved Embassytown, so I thought why not.

Now I remember why I haven’t read any Miéville for a while. I’m really not smart enough to read Miéville without sincere effort.

“The Dowager of Bees” introduces the reader to professional gamblers who initiate newcomers into their world through card games where mysterious cards appear apparently by their own will. The story’s narrator, Willesden Kid, is initiated in just such a fashion after he draws the Dowager of Bees card in a game of poker. After consulting rules that disappear after the round along with the card, Kid is told to do a favor he does not want to do for one of the players “In a year and a day”. No other instruction is given, and Kid does not elaborate on the favor though he reports it done.

With the scales of magic seemingly in equilibrium, Kid narrates a happy life as a gambler. It is one where he makes more than he loses, he has a home and a girl. Belinda is gambler, too. Better than he is, Kid admits to us, and she has also been initiated into their elite group after ending up with the heretofore unknown Eight of Chains. She obliges the requirement that is imposed by the card, which seems somewhat more imposing than Kid’s, but remains unexplained.

Kid eventually turns up yet another mysterious card, but he doesn’t return it to the deck at the end of the round. He hides it. We know even better than the narrator that this infraction in the magical rules is going to require correction. The climax of the story is a beautiful elaboration of the tension inherent in playing a hand you’ve jinxed yourself.

I reached the end of the story and said, Huh?

This is the thing about Miéville. He is usually distracting me with his prose and fantastic other worldly imagery while telling complex tales I am not quite ready for. In the case of “Dowager”, it was actually the card game action that put me on the wrong path. I read the story thinking it was all about the intrigue of the cards, and then, in the end, it wasn’t. The point of “Dowager” wasn’t to understand the cards but to understand the players. And that’s all I’m going to tell you. Go read it yourself.

It is not easy for us lesser beings to know where to begin when seeking to understand Miéville’s weird fiction, but there’s another tale in this collection that I strongly recommend if you feel, like me, it might do you some good. “The 9th Technique” should be a classroom primer for anyone studying the intersections of weird fiction and politics. Referencing the methods of interrogation okay’d by the Bush Administration in its secret memos on torture from 2002, this story focuses on a woman consumed with her quest to re-animate a caterpillar used to torture Zubaydah.

A woman waits for a drop in that most American of unseen public places, a diner in a strip mall. A military type brings her the coveted item, an artifact in the “occult economies of charged items”. That she is up to some serious black magic is a given, but the reader is not sure exactly what, only that she accepts that the cocooned caterpillar in the bottle is dying and it will be reborn with tremendous powers. Is the caterpillar a key or a weapon? Or something else?

Don’t think that reading this collection is like eating kale. It’s much more enjoyable than that. Just accept that fact that Miéville’s short works will make you work. You’ve got to earn your ticket into his odd worlds, but once you get there you’ll be glad you made the effort.

Espanol Three Moments of an Explosion de China Miéville subió en mi lista de lecturas pendientes porque una de las historias de esa colección, “The Dowager of Bees”, fue finalista de los Premios Locus en 2016. Aunque “Dowager” no ganó (aquí está esa lista), compré el libro porque no había leído Miéville desde hace algún tiempo y adoro Embassytown, así que pensé: “¿por qué no?.

Ahora recuerdo porque no había leído nada de Miéville por un tiempo. No creo ser lo suficientemente inteligente para leer Miéville sin un esfuerzo sincero.

“The Dowager of Bees” introduce al lector jugadores profesionales que inician a los recién llegados a su mundo a través de juegos de cartas, donde misteriosas cartas aparecen al parecer por su propia voluntad. El narrador de la historia, Willesden Kid, tiene su debut de esta forma después de sacar la carta Viuda de las Abejas (Dowager of Bees) en un juego de póquer. Después de consultar las reglas que desaparecen después de la ronda junto con la carta, Kid recibe la instrucción de hacerle un favor que no desea a uno de los jugadores “en un año y un día”. No tiene ninguna otra instrucción, y Kid no explica en detalle el favor, aunque reporta que lo hizo.

Con la balanza de la magia aparentemente en equilibrio, Kid narra una vida feliz como jugador. Es una vida en la que gana más de lo que pierde, tiene una casa y una chica. Belinda es también una jugadora profesional. Juega mejor que él, como Kid lo admite al lector, y también ha sido iniciada a este grupo élite después de sacar una carta, hasta ahora desconocida: el Ocho de Cadenas. Ella cumple la instrucción que le impone la carta, que parece ser algo más imponente que la que le tocó a Kid, pero permanece sin explicación.

Eventualmente, Kid saca otra carta misteriosa, pero no la devuelve al mazo al final de la ronda. La esconde. Sabemos incluso mejor que el narrador que esta infracción de las reglas mágicas va a requerir corrección. El clímax de la historia es una hermosa elaboración de la tensión inherente a jugar una mano que uno mismo a impregnado de mala suerte.

Llegué al final de la historia y dije, ¿Eh?

Esto es lo que pasa con Miéville. Normalmente, me distrae con su prosa y sus imágenes fantásticas de otros mundos mientras me narra cuentos complejos para los cuales no estoy del todo lista. En el caso de “Dowager”, fue la acción del juego de cartas que me puso en el camino equivocado. Leí la historia pensando que era acerca de la intriga de las cartas, pero al final, no fue así. El punto de “Dowager” no es entender las cartas sino entender a los jugadores. Y eso es todo lo que voy a decir. Vayan a leerlo ustedes.

No es fácil para nosotros los seres inferiores saber por dónde empezar cuando se trata de entender la ficción extraña de Miéville, pero hay otra historia en esta colección que recomiendo fuertemente si sienten, como yo, que les puede beneficiar. “The 9th Technique” debería ser una introducción ineludible en cualquier clase que estudie las intersecciones entre la ficción extraña y la política. Haciendo referencia a los métodos de interrogación aprobados por la administración Bush en sus memorandos secretos sobre tortura a partir de 2002, esta historia se centra en una mujer consumida en su misión de reanimar una oruga utilizada para la tortura de Zubaydah.

Una mujer espera una entrega en el lugar público invisible más estadounidense de todos: un restaurante en un centro comercial. Un militar le trae el objeto codiciado, un artefacto en las “economías ocultas de objetos cargados”. Es un hecho que está planeando usar magia muy negra, pero el lector no está seguro exactamente de qué va a hacer, sólo sabe que ella acepta que la oruga en el capullo dentro de la botella se está muriendo y que va a renacer con enormes poderes. ¿Es la oruga una llave o un arma? ¿O algo más?

No crean que leer esta colección es como comer ensalada. Es mucho más agradable que eso. Basta con aceptar el hecho que las obras cortas de Miéville requieren trabajo. Hay que ganar la entrada a sus mundos extraños, pero una vez allí se alegrarán de haber hecho el esfuerzo.

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