“Serious” writer says there is not enough “serious” fiction being written about climate change / Escritor “serio” dice que no se está escribiendo suficiente ficción “seria” sobre el cambio climático

In a recent opinion piece in The Guardian, plainly titled “Amitav Ghosh: where is the fiction about climate change?the “serious” fiction writer Ghosh stated,

When the subject of climate change occurs, it is almost always in relation to nonfiction; novels and short stories are very rarely to be glimpsed within this horizon. Indeed, it could even be said that fiction that deals with climate change is almost by definition not of the kind that is taken seriously: the mere mention of the subject is often enough to relegate a novel or a short story to the genre of science fiction. It is as though in the literary imagination climate change were somehow akin to extraterrestrials or interplanetary travel.

What the hell? How does any author alive today make such a grossly ill-informed comment about fiction that addresses climate change? There are hundreds of novels and stories about climate change. You should read more, Ghosh. Start here, or here.

He asks, “Why does climate change cast a much smaller shadow on literature than it does on the world? Is it perhaps too wild a stream to be navigated in the accustomed barques of narration?”

Barques? Really? Maybe one of the reason “serious” fiction writers don’t write much about climate change is because they’re too busy contemplating how to use 19th century words in the 21st Century and don’t have the inclination to look ahead.

The real point of this piece is not that there is too little fiction on climate change; it’s that there are few works of “serious” fiction addressing climate change. Science fiction, fantasy and horror are dismissed as lesser forms of writing. Putting snark aside, let me be fair and consider the factors that Ghosh argues for there being too little “serious” fiction about climate change.

Ghosh references a literary theorist, to explain that the habit of using “fillers”—the everyday life details that both help writers contain the narrative and create a style to help suspend readers’ disbelief–may actually be concealing reality rather than exposing it. Okay, but this is a challenge for all writers of all genres. How are style constraints and good literary manners an excuse for ignoring climate change? If fillers are the problem, why not drop the plate-washing scene and replace it with one where the protagonist ruminates about his life while mopping out his basement, a regular task since the creek behind the house is flooding regularly.

The stronger argument raised is about how we understand nature and climactic change. Scientific knowledge emphasizes nature’s slow and incremental changes, thus making it difficult for writers to tackle the subject in an engaging and dramatic fashion. Certainly slow-moving climate change does make it a tough subject, but again, so what? There are enough dramatic historical events from which to launch a novel, and there are many more that can be imagined. We all agree that writing is hard, but we just have to get on with it don’t we.

The real difficulty, it seems, is that Ghosh, and presumably other “serious” fiction writers, are terrified of being banished from the mansion of “serious” fiction to “the humbler dwellings that surround the manor house – those generic out-houses that were once known by names such as the gothic, the romance or the melodrama, and have now come to be called fantasy, horror and science fiction.”

Oh, how apt the metaphor.

Let me get this straight, Ghosh and the “serious” fiction writers you appear to speak for. You acknowledge that climate change is real. Some of you are wringing your hands about the future that looms on our common horizon if we do nothing.

If this is true, won’t you “serious” writers in the big house get down here in the mud and shit with us hacks and do your part to keep the house standing? Yes, it’s difficult, but wouldn’t writing about the need to change course be worth the price of rubbing shoulders with your lowly brothers and sisters writing science fiction, fantasy and horror? Perhaps you would learn a writing technique or two to make the improbable more believable. It would be nice if you stopped calling us names, but even if you don’t we can certainly we can make a place for you down here in the muck.

If you want to read an even better retort to the premise of this article, please see Mary Woodbury’s comment.

EspanolTraducido al español por Daniela Toulemonde.

En un artículo de opinión en The Guardian, titulado simplemente “Amitav Ghosh: ¿dónde está la ficción sobre el cambio climático?el autor de ficción “seria”, Ghosh, declaró:

Cuando sale el tema del cambio climático, es casi siempre en literatura de no ficción; rara vez se exploran novelas y cuentos bajo esta perspectiva. De hecho, se podría decir que la ficción que trata sobre el cambio climático es casi por definición del tipo que no se toma en serio: la mera mención del tema es a menudo suficiente para relegar a una novela o un cuento al género de ciencia ficción. Es como si en la imaginación literaria, el cambio climático es de alguna manera similar a los extraterrestres o los viajes interplanetarios.

¿Qué carajos? ¿Cómo es posible que un autor hoy en día pueda hacer un comentario tan profundamente mal informado acerca de la ficción sobre el cambio climático? Hay cientos de novelas y cuentos sobre el cambio climático. Deberías leer más, Ghosh. Puedes comenzar por aquí, o aquí.

Él pregunta: “¿Por qué el cambio climático es mucho menos importante en la literatura de lo que es en el mundo? ¿Es tal vez una corriente demasiado salvaje para ser navegada en las bricbarcas habituales de la narración?”

¿Las bricbarcas? ¿En serio? Tal vez una de las razones por las cuales los escritores de ficción “serios”no escriben mucho sobre el cambio climático es porque están demasiado ocupado contemplando cómo utilizar palabras del siglo 19 en el siglo 21 y no tienen inclinación de mirar hacia delante.

El verdadero punto de este articulo no es que hay muy poca ficción sobre el cambio climático; es que hay pocas obras de ficción “seria” acerca del cambio climático. La ciencia ficción, la fantasía y el horror son descartados como formas menores de literatura. Dejando a un lado la mordacidad, quiero ser justa y considerar los argumento que sostiene Ghosh para decir que hay muy poca ficción “seria” sobre el cambio climático.

Ghosh hace referencia a un teórico de literatura, para explicar que el hábito de usar “rellenos”, los detalles de la vida cotidiana que ayudan a los escritores a contener la narrativa y crear un estilo para suspender la incredulidad de los lectores, en realidad podría estar ocultando la realidad en lugar de exponerla. De acuerdo, pero esto es un desafío para todos los escritores de todos los géneros. ¿Cómo es que las limitaciones de estilo y las buenas costumbres literarias son excusa para ignorar el cambio climático? Si los rellenos son el problema, ¿por qué no quitar la escena donde se lavan platos y sustituirla por una donde el protagonista reflexiona sobre su vida, mientras que trapea su sótano, una tarea que debe hacer seguido ya que el arroyo detrás de la casa se desborda con regularidad.

El argumento más fuerte que se plantea es sobre cómo entendemos la naturaleza y el cambio climático. La ciencia enfatiza los cambios lentos y graduales de la naturaleza, por lo que es difícil para los escritores abordar el tema de una manera atractiva y dramática. Efectivamente, un cambio climático lento hace que sea un tema difícil, pero una vez más, ¿y qué? Hay suficientes eventos históricos dramáticos que pueden impulsar una novela, y hay muchos más que se pueden imaginar. Todos estamos de acuerdo que la escritura es difícil, pero tenemos que esforzarnos en todo caso, ¿no?.

La verdadera dificultad, al parecer, es que Ghosh, y presuntamente otros autores de ficción “serios”, están aterrorizados de ser expulsados de la mansión de la ficción “seria” a “las viviendas más humildes que rodean la casa de campo: esas casas que fueron conocidas por nombres tales como el gótico, el romance o el melodrama, y que ahora son llamadas fantasía, terror y ciencia ficción.”

Oh, qué metáfora tan apta.

Permíteme aclarar esto, Ghosh, y esos escritores de ficción “serios” por los que dices hablar. Tú sabes que el cambio climático es real. Algunos de ustedes se comen las uñas pensando sobre el futuro que se cierne sobre nuestro horizonte común si no hacemos nada.

Si esto es cierto, ¿no van a bajar los escritores “serios” de la casa grande a meterse en el barro y la mierda con nosotros los loquillos y hacer su parte para mantener la casa en pie? Sí, es difícil, pero, ¿no será que para escribir sobre la necesidad de cambiar de rumbo vale la pena codearse con sus humildes hermanos y hermanas que escriben ciencia ficción, fantasía y horror? Tal vez podrías aprender algunas técnicas de escritura para hacer lo improbable más creíble. Sería agradable si dejaras de insultarnos, pero incluso si no lo haces seguramente te dejaremos un puesto acá en el barro.

Si quieren leer una mejor respuesta a la premisa de este artículo, por favor lean el comentario de Mary Woodbury.

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